Lápices Grafito a Mina en Promoción
![]() LPZ-103 Lápiz Grafito |
![]() LPZ-103 Lápiz Grafito con punta |
![]() LPZ-104 Lápiz Grafito con goma |
![]() ES-046 Goma de Borrar Impresa |
Es barato, está listo parta usar al instante y casi no pesa. Cabe sin problemas en el bolsillo. No necesita corriente eléctrica, nunca gotea y sus trazos se pueden borrar. Los niños aprenden a escribir con él, los grandes artistas lo usan para crear obras maestras, y la mayoría de nosotros tiene uno a mano para tomar notas. Es una de las herramientas de escrituras más asequibles y usadas en el mundo. La sorprendente historia de su inversión y desarrollo comienza con un descubrimiento fortuito en la Inglaterra rural.
En el siglo XVI se encontraron trozos de una extraña sustancia negra bajo una ladera de Borrowdale, valle situado en el Distrito de los Lagos, en el norte de Inglaterra. Aunque el mineral parecía carbón, no ardía y debaja sobre la superficie de escritura una trazo negro, brillante y fácil de borrar. Al principio, la sustancia recibió varios nombres: plomo negro, carbón mineral y plombagina, que significa "lo que se comporta como el plomo". Puesto que el mineral era graso al tacto, la gente envolvía los trozos en piel de oveja o los cortaba en pequeñas barras que se revestían de cuerda. Se ignora quién fue el primero que pensó en introducir el plomo negro en soportes de madera, pero ya en la década de 1560 algunos lápices rudimentarios habían llegado a la Europa Occidental. En seguida se empezó a extraer y exportar el plomo negro a fin de satisfacer las demandas de los artistas, y para el siglo XVII se utilizaba en casi todas partes. Al mismo tiempo, los fabricantes de lápices experimentaban con dicho mineral para lograr un mejor instrumento de escritura. Puro y fácil de extraer, el producto de Borrowadale se convirtió en el blanco de los ladrones y de quienes se dedicaban al mercado negro. En 1752, el Parlamento británico reaccionó emitiendo una ley según la cual el robo del mineral era castigado con la cárcel o con el destierro a una colonia penal. . En 1779, el químico sueco Carl W. Sxcheele realizó un descubrimiento sorprendente: el plomo negro en realidad no era plomo, sino una variedad blanda de carbono puro. Diez años después, el geólogo alemán Abraham G. Werner le dio el nombre de grafito, derivado del griego graphein, que significa "escribir".
Durante muchos años, el grafito inglés monopolizó la manufactura de lápices porque era lo suficientemente puro como para usarse sin tener que procesarlo más. Dado que los fabricantes del resto de Europa trabajaban con grafito de calidad inferior, buscaron formas de mejorar la mina del lápiz. El ingeniero francés Nicolas-Jacques Conté mezcló grafito en polvo con arcilla, moldeó la mezcla en forma de barritas y después las coció en un horno. Variando la proporción de grafito y arcilla -un proceso aún en uso-, logró obtener minas con diferentes tonos de negro. Conté patentó su descubrimiento en 1795. En el siglo XIX, la fabricación de lápices se convirtió en un gran negocio. Se encontró grafito en diversos lugares -entre ellos Siberia, Alemania y lo que hoy se conoce como la República Checa-, y se abrieron varias fábricas en Alemania y después en Estados Unidos. La mecanización y la producción en masa hicieron bajar los precios, y a comienzos del siglo XX incluso los escolares contaban con lápices sencillos y baratos.
Teniendo en cuenta los miles de millones de lápices que se fabrican cada año en todo el mundo, puede decirse que los lápices se han convertido en instrumentos de escritura y dibujo muy versátiles. . Un lápiz de madera típico puede trazar una línea de 56 kilómetros (35 millas) de longitud y escribir unas cuarenta y cinco mil palabras. Los portaminas o lápices mecánicos, hechos de metal o plástico, cuentan con minas delgadas que nunca necesitan afilarse. En vez de grafito, para los lápices de colores se utilizan infinidad de tinturas y pigmentos diferentes. Versátil, resistente, simple y eficaz, no parece que el humilde lápiz vaya a caer en desuso.
Para elegir fíjese en las letras o en los números impresos en el costado del lápiz, que indican su grado de dureza. Las minas más blandas dejan un trozo más oscuro.
HB indica que es una mina versátil, de grado medio.
B corresponde a una mina más blanda. Números como el 2B o el 6B, indican el grado de suavidad: cuanto mayor es el número, más blanda la mina.
H se usa para minas más duras. Cuanto mayor es el número -2H,4H,6H,etc.-, más dura la es la mina.
F quiere decir punta fina.
Algunos países emplean sistemas. En Estados Unidos, por ejemplo, el número 2 equivale a las letras HB. En ese sistema cuanto mayor es el número, más dura la mina.
GrupoAdm
"Somos Expertos en Lápices Promocionales. Pregunte por modelos especiales."
- Eugenia Lira